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¿Cuál fue la organización social de la colonia en el siglo XVI?

Respuesta

Una respuesta a “¿Cuál fue la organización social de la colonia en el siglo XVI?”

  1. Carolina Quiroga Carolina Quiroga dice:

    La organización social en el siglo XVI.

    Analizar la población y la economía del siglo XVI supone introducirse en el estudio de un periodo definido en términos positivos. Positivos por una coyuntura favorable que hunde sus raíces en la centuria anterior y por entrar en contacto mundos hasta entonces independientes como consecuencia de la expansión de los europeos (principalmente portugueses y castellanos) que abrió paso a posibilidades inéditas hasta entonces.
     
    1. Expansión demográfica.

    Para los observadores del siglo XVI el rasgo más notable del paisaje español era que se trataba de un paisaje vacío. Efectivamente, una gran parte de España estaba desierta y si la tierra apenas estaba cultivada en parte se debía a que estaba escasamente poblada. La población de España aumentó de forma significativa en el siglo XVI y no sufrió retrocesos catastróficos hasta en torno al 1600. Castilla era, por entonces, la región más densamente poblada con 4,3 millones de habitantes sobre una población total de 5,2 (casi el 80%). Asimismo, se recuperó de la Peste Negra y de las epidemias subsiguientes más rápidamente que sus vecinos de la Península Ibérica y comenzó antes su crecimiento demográfico, tal vez ya a finales del XV. La recuperación de la zona oriental de España fue más lenta: la población total de la corona de Aragón era superior al millón. Entretanto, la población de Castilla pasó de 3.856.199 habitantes en 1530 a 6.611.460 en 1591. En Castilla existían variaciones regionales en el crecimiento demográfico. La población de Galicia aumentó aproximadamente el 78% entre 1528 y 1591. La combinación de población y pobreza en una región montañosa determinó la función clásica de Galicia de exportar habitantes hacia las llanuras. En cambio, en las tierras de Castilla la Vieja, el crecimiento demográfico, aunque no inexistente, fue menos pronunciado, menos resistente, tal vez, a las condiciones cambiantes. En Castilla la Vieja el crecimiento demográfico se inició antes que en otras regiones de España, fue más modesto –el 20% en conjunto–, y alcanzó el punto álgido ya en 1561. El mismo modelo se repitió en Castilla la Nueva. La provincia de Guadalajara conoció un incremento de la población del 51,5% entre 1528 y 1591. Ciudades como Madrid y Cuenca sobrepasaron, con frecuencia, el incremento de su hinterland rural, la primera por ser la capital, y la segunda como centro de una industria textil. Pero en general, aunque el crecimiento global de la población (el 78% en el período 1528–1591) de Castilla la Nueva fue más elevado que el de Castilla la Vieja, se produjo según las mismas pautas.

                                                                                                           
    Andalucía, centro comercial del reino de los Habsburgo, siguió un modelo de crecimiento demográfico diferente. Al igual que Castilla, el aumento de la población fue bastante rápido en la primera mitad de la centuria. En Jaén y su provincia se produjo un aumento de la población del 55,5% entre 1528 y 1561. Pero la situación fue distinta en el S. que en el N., en cuanto que la población continuó aumentando, aunque a un ritmo menor, aproximadamente el 20,8% en el período de 1561-1591 en el caso de Jaén. Sevilla es un caso especial, como capital de la región agrícola más próspera de la provincia, la Andalucía occidental, y centro del comercio y la administración americanas. La ciudad y su zona circundante conocieron, en conjunto, un crecimiento del 45,5% entre 1528 y 1591, mientras que el aumento en la ciudad fue de un 136% en 1530-1588. Valencia y Murcia constituyen ejemplos de variaciones en el modelo meridional. La población de Valencia experimentó un importante repunte a partir de 1550, alcanzando el máximo en 1580-1590, para conocer luego una recesión a partir de 1600. Murcia creció ininterrumpidamente desde 1530 para alcanzar el período de máximo incremento (el 50%) entre 1586 y 1596. En contraste con otras ciudades de la península, Murcia no se vio afectada por el declive demográfico de finales de siglo. También Extremadura se aparta del modelo demográfico castellano. La población de Cáceres aumentó de manera constante durante todo el siglo XVI, con un fuerte movimiento al alza en la segunda mitad, produciéndose una contracción en 1595-1646, aunque menos grave que en el caso de la zona central de Castilla. Incluso en Castilla la distribución de la población experimentó variaciones importantes en el siglo XVI.

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